Geofagia (consumo de suelo) en aves y relación con su dieta

La geofagia es una conducta presente en algunos animales que consiste en el consumo regular e intencional de suelo. Por tanto, una conducta distinguible de la litofagia (consumo de piedras y guijarros), de la ingesta de sal o del consumo involuntario de sedimentos que puede ocurrir en aquellos animales que ingieren alimentos depositados en el suelo. Este comportamiento se ha documentado principalmente en el grupo de los vertebrados. En concreto destacan los registros en mamíferos, entre los que abunda en primates (incluyendo al ser humano) y es bastante llamativo en aves. Para el último grupo existe una amplia variedad de registros, llegando incluso a documentarse en aves extintas. Zhou et al. (2004), muestran en su estudio los casos de Sapeornis chaoyangensis y Yanornis martini, ambas especies de aves actualmente extintas, presentes durante el Cretácico inferior.

A continuación, se muestra a modo de resumen, parte de una investigación científica que concluyó en una comunicación oral en el Encuentro Internacional de Jóvenes Investigadores en Paleontología (“1st IMERP•XIV EJIP”), celebrado en Valencia, en el año 2016. El estudio de revisión bibliográfica fue realizado por Francisco Escobar Castro, Jonathan S. Pelegrin y Omid Fesharaki.

                Con el fin de estudiar este comportamiento en mayor profundidad, se realizó una revisión de la posible relación de esta conducta con los hábitos alimenticios. A través de datos obtenidos en artículos científicos relacionados con esta temática, se observó que las aves ingieren distintos tipos de suelo, que fueron clasificados en arcillosos, arenosos o salinos (con gran contenido de sal). Además, se estudió la posible relación entre el tipo de suelo consumido y las características dietéticas de las aves estableciéndose tres posibles categorías:

  • Aves herbívoras, en cuya dieta predomina el alimento de origen vegetal (ejemplo: Zenaida macroura).
  • Aves omnívoras, que ingieren tanto alimentos vegetales como animales (ejemplo: Coccyzus americanus).
  • Aves carnívoras, que basan la dieta en la ingesta de otros animales (ejemplo: Agelaius phoeniceus).

A pesar de que la geofagia ha sido motivo de debate y estudio por diversos autores, no se tienen del todo claros los beneficios de dicha conducta. No obstante, existen algunas hipótesis al respecto:

Mejora mecánica de la digestión a través de partículas grandes, puesto que las aves no tienen dientes; Capacidad de tamponamiento de ácidos; Suplemento nutricional mineral; Adsorción de toxinas presentes en las plantas por las arcillas ingeridas; Mejora de la capacidad del tracto gastrointestinal para protegerse de la agresión química (citoprotección) y función antiparásitaria. Respecto al último ejemplo, Robinson et al. (2008), comprobaron que en los cormoranes las pautas geofágicas ayudan a eliminar mecánicamente parásitos adheridos a la pared estomacal.

En cuanto al material y los métodos empleados en el estudio, se trata de un trabajo de revisión bibliográfica en el que se revisaron un buen número de artículos que tratan esta temática concreta. A partir de una base de datos realizada por Jonathan Pelegrin durante el desarrollo de su tésis doctoral, se clasificaron los registros de geofagia según los hábitos alimenticios de las aves. De esta forma se establecieron las 3 categorías, en función del hábito alimentario principal del ave (herbívoras, omnívoras y carnívoras). De las tres categorías de suelo propuestas al principio (arenas, arcillas y sal) se descartó la última en el análisis, debido a la insuficiencia de datos significativos. En esta línea, se descartaron también todos los datos de geofagia para los que fuera imposible (por falta de información en los estudios) establecer las categorías de suelo empleadas (arenosos o arcillosos).

La Base de datos final se elaboró a partir de la informacion presente en 19 artículos científicos e incluye un total de  116 especies de aves, pertenecientes a 32 familias. Entre las familias con mayor registro de conductas geofágicas destacaron las de los loros y las palomas (Psittacidae y Columbidae respectivamente).

 Una vez realizado el análisis de los datos, se observaron las siguientes relaciones significativas:

Resultados

  • Las aves herbívoras realizan un tipo de geofagia con ingesta de arcilla principalmente. En concreto el 86 % de los casos observados.
  • En cuanto a las aves omnívoras y carnívoras principalmente consumen suelos de tipo arenoso (78 y 96% respectivamente).

En cuanto a la posible explicación de los resultados, si recordamos las posibles causas de la geofagia mencionadas al principio, el consumo mayoritario de arcillas por las aves herbívoras podría tener una función fisiológica. En este sentido, el consumo de arcilla podría ser útil como aporte mineral en la nutrición, o por su capacidad de tamponamiento en la digestión. Pero probablemente la hipótesis de mayor peso sea que contrarresta posibles efectos nocivos del consumo de ciertas especies vegetales (Symes et al., 2006)., bien por adsorción de toxinas o por protección gastrointestinal. Es sabido, por ejemplo, que las psitácidas consumen un gran número de frutas que presentan toxinas. Incluso estudios como el de Gilardi et al.(1999), muestran que el consumo de arcillas es más elevado cuanto más toxinas se incluyen la dieta vegetal de los loros.

Ara chloropterus ingiriendo material arcilloso(Ara chloropterus ingiriendo material arcilloso).

Con respecto al consumo de arena, la mayoría de autores opinan que principalmente se asocia con una mejora mecánica de la digestión (Diamond et al., 1999). Por tanto, las aves omnívoras y carnívoras podrían estar consumiendo arenas como mejora en la trituración de las partes duras de los alimentos, o bien otras funciones menos estudiadas como la función antiparasitaria (arrastre de parásitos adheridos en diversos órganos), o para remover las grasas adheridas al aparato digestivo. En cualquier caso, parece que los beneficios del consumo de sedimentos arenosos son puramente mecánicos y no fisiológicos como parece que si ocurre con el consumo de arcillas.

Si quieres acceder al resumen oficial de la comunicación “Geophagic behaviour related to dietary habitsin birds”  (página 119), así como al de los diferentes temas paleontológicos presentados en el congreso, pincha en el siguiente enlace:

https://drive.google.com/file/d/0B7TJqm_CKphrZjRlR21nVDkyYzA/view

Bibliografía mencionada en el post:

Diamond J, Bishop KD and Gilardi JD. 1999. Geophagy in New Guinea birds. Ibis. 141: 181–193.

Gilardi, J. D., Duffey, S. S., Munn, C. A., & Tell, L. A. (1999). Biochemical functions of geophagy in parrots: detoxification of dietary toxins and cytoprotective effects. Journal of Chemical Ecology, 25(4), 897-922.

Robinson, S. A., Forbes, M. R., & Hebert, C. E. (2008). Is the ingestion of small stones by double-crested cormorants a self-medication behavior. The Condor, 110(4), 782-785.

Symes CT, Hughes JC, Mack AL and Marsden, SJ. 2006. Geophagy in birds of Crater Mountain Wildlife Management Area, Papua New Guinea. Journal of Zoology. 268: 87-96.

Zhou Z, Clarke J, Zhang F and Wings O. 2004. Gastroliths in Yanornis: an indication of the earliest radical diet-switching and gizzard plasticity in the lineage leading to living birds? Naturwissenschaften. 91: 571–574.

 

Fotografía de portada extraída de:

https://www.psittacology.com/what-do-parrots-eat/

 

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